domingo, 23 de julio de 2017

Fiodor Dostoievski

.                                                                      FIODOR  DOSTOIEVSKI




“Leer a Dostoievski es meterse en un baño de ácido
sulfúrico” (Pío Baroja)





















“La Santa Rusia ha dado santos y demonios, santos
endiablados y diablos que acaban muriendo en olor de santidad, como
Dostoievski. (Jacinto Benavente)

Hablar de Dostoievski es hablar de un maestro de la
literatura rusa, un artesano de la palabra. A pesar de ser torturado por las
enfermedades entre ellas por la epilepsia que lo acompañó gran parte de su
vida, desarrolló sus facultades mentales a plenitud llegando a convertirse en
un máximo exponente de la literatura universal de todos los tiempos como lo
demuestran sus obras literarias.
Su vida un poco novelesca llena de sufrimientos desde su
juventud en la que a temprana edad perdió a sus padres. Primero su progenitora
y posteriormente su padre, que era un médico autoritario y por su despotismo
con sus súbditos fue  brutalmente
asesinado.
En sus novelas podemos analizar que sus personajes son seres
de bajos fondos caso contrario al de su compatriota Tolstoi  que vivían en castillos y mansiones con toda
clase de lujos.
las principales obras de este autor: Crimen y Castigo,
Humillados y ofendidos, Demonios, El idiota, El jugador, Los hermanos Karamasov,
La casa de los muertos publicada después de salir de prisión donde estuvo
recluido a punto de ser fusilado y en donde muestra su sentimentalismo por todo
y volverse más humano.
También Dostoievski es un autor bastante deprimente pues en
la vida de sus personajes desfila siempre la soledad, la muerte y muchos
estados propios y autobiográficos que él oculta.
En sus novelas encontramos la genialidad, la psicología, la
sospecha llevando al lector a esa curiosidad por encontrar el final deseado
pero llegando a otro final. Digo la psicología porque en Crimen y Castigo
siendo Raskolnikov el culpable de ese doble asesinato digo doble porque primero
cometió un crimen y por no cerrar la puerta de la casa llegó la hermana de la
víctima, sin hacer el menor ruido, viendo esa escena del crimen; consiguiendo
también ser muerta por ése criminal que es el personaje central de su obra. Más
tarde en un careo con el inspector éste le dice que lo ha venido a visitar a su
vivienda pero que no le dejó razón con nadie y que sólo encontró la puerta
abierta y volviendo  a refrescar ese
incidente como dándole esa culpabilidad y al mismo tiempo distrayendo la
atención con otro personaje,  que
apareció diciendo que los crímenes ocurridos habían sido de él. Ése enigmático
llamado Micolai se achacaba ese doble asesinato. Esa razón la exponía el
inspector con el fin de llegar con estas palabras, hasta el fondo de su
conciencia con el fin de que declarara de una vez por todas, su doble crimen.
 Lo acosa con los
interrogatorios llevándolo a la desesperación. Es una obra literaria de aspecto
teatral enriquecida de diálogos y de volver a recordarle al lector todos sus
personajes,  como ocurre con muchas obras
de García Márquez. Crimen y castigo es una obra  que tiene que ser leída detenidamente para
encontrarle esa esencia y exprimirle sus palabras para formar un juicio
personal, pues es un escritor que quiere llegar hasta el fondo del alma humana
como dijo Baudelaire: “Iría hasta el fondo de lo desconocido por encontrar algo
nuevo” imponiendo Dostoievski  esa
filosofía, con ése raciocinio que  ¿para
que vivimos? Y por qué estamos aquí en este mundo.
“Muchos son los misterios: nada más misterioso que el
hombre” (Sófocles-Antígona).
En otra literaria de Dostoievski más concretamente La casa
de los muertos vemos que es autobiográfica por excelencia. Sus diálogos, el
escenario donde estuvo recluido como prisionero y esa voz interior que lo
enloquecía en busca de la divinidad “Yo soy vuestro zar, yo soy vuestro Dios”
trasladada a sus personajes. De poseer esa voz interna  o esa locura tienen muchos autores entre
otros  Tolstoi y varios poetas franceses
que se creían que eran los mensajeros
para transmitirlos a la humanidad.
“La locura acierta a veces cuando el juicio y la cordura no
dan fruto” (Shakespeare-Hamlet-Acto 2-Escena 2)

                                                                                                                                     
César  H. Fortuna M.

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